¡Y regresamos! Me siento muy emocionado de compartir nuevamente con ustedes lo que Dios ha puesto en mi corazón.
Hace unos meses prepare un mensaje relacionado a las preguntas que le hacemos a Dios. Base parte del contenido en las escrituras encontradas en 1a Samuel 30. Aquí se narra la historia de cómo David regresaba a Siclag (lugar de residencia temporal). Al llegar, David descubrió que todas las casas habían sido quemadas y que las personas que ahí se encontraban habían sido capturadas a manos de los amalecitas. David no estaba solo, tenía un grupo que lo estimaban como su guía.
Sin duda, una situación complicada se ha suscitado. David regreso a Siclag ya que había sido identificado como un posible traidor. Si esto fuera poco, su casa había sido quemada y su familia había desaparecido; este versículo captura el ánimo con el que David se encontraba:
Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar (1a Samuel 30:4 RV1960)
¿Cuantos de nosotros no hemos afrontado momentos similares? Llorar sin parar hasta que perdemos las fuerzas para seguir. Para variar, aun hay más por afrontar para David:
Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas (1a Samuel 30:6a RV1960)
David se angustio mucho. Todo el pueblo tenía suficientes motivos para apedrearlo. Pero, el versículo 6 no termina ahí:
Mas David se fortaleció en Jehová su Dios (1a Samuel 30:6b)
La angustia nos paraliza y el temor nos quita las fuerzas para continuar. Sin importar la situación que estés afrontando, hay una fuente de fortaleza que puede ayudarte a salir de tu estancamiento: Dios. David encontró fortaleza al orar a Jehová su Dios de la siguiente manera:
En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre? (Salmos 56:3-4 RV1960)
David pudo dejar atrás el temor al encontrar la fortaleza que necesitaba cuando mas angustiado estaba. No solo encontró la cura al temor, sino que a su vez logro recuperarse. El resultado se resume en los siguientes versículos:
Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. (1a Samuel 30:18-19)
No dejes de luchar ante el temor; en Dios encontraras la fortaleza necesaria para cambiar tu angustia en victoria.
Eduardo Burgos